Mi hermano...
Cuando la madre de Sidney la fue a buscar a la parada del bus, de una manera inesperada y de golpe con su Mercedes, dentro del coche estaba un gran jugador de futbol de élite.
Cuando la madre de Sidney la fue a buscar a la parada del bus, de una manera inesperada y de golpe con su Mercedes, dentro del coche estaba un gran jugador de futbol de élite.
Este jugador
fantástico no es ni alto ni bajo, media como máximo 1,70 metros. Sidney, se
fijó en su estrambótico pelo. Tenía mezclas de marrones y en la punta de su
gran sierra de pelo había el marrón más claro, casi amarillo.
Sidney se
enamoró de su mirada, brillante como el sol y desafiante como un guepardo. Ella
pensaba que no podía mirarle a los ojos por miedo a quedase como una estatua.
Luego,
Sidney, fue bajando la mirada hasta llegar a ver su amplia sonrisa, blanca y
hermosa.
Llevaba ropa
deportiva, con una sudadera que ponía: “I <3 Brasil”, así es como Sidney
dedujo que era brasileño.
Su madre le
dijo que este era Neymar, el extremo izquierdo del Barcelona, un equipo de
España, Cataluña.
Cuando acabo
el viaje, corto pero a la vez larguísimo, llegaron a un estadio repleto de
gente gritando y con pancartas. Sindey estaba alucinando… Neymar entró en el
campo y le dijo a Sindey que le siguiese. Ella miró a su querida madre y ella
le asintió con la cabeza. Sindey le siguió.
Llegaron al
centro del estadio y Neymar comenzó a hablar:
“Hola a
todos, hoy quiero presentaros a una gran chica, una chica que hace un par de
meses no sabía de su existencia, pero su madre me siguió por varias ciudades
hasta llegar a esta ciudad para hablarme de ella. Ella, señores y
señoras, es mi hermana, y esa mujer de allí es la mujer con la que mi padre
mantuvo relaciones. Hoy me siento muy orgulloso de destapar la verdad y
descubrir que tengo una hermana tan guapa, tan lista y tan única.”
Sidney no se
lo podía creer. Ella, Sindey, con su peculiar vestimenta, sus pensamientos,
todo, hermana de Neymar. Se puso a llorar, no sabía si por emoción, por rabia o
por no saberlo antes o por toda esa gente que coreaba el nombre de su hermano y
el suyo, no sabía por qué. Solo lloraba y abrazaba a su querido hermano.
Neymar le
propuso que se fuera a vivir con él para recuperar el tiempo perdido pero
Sidney le dijo que no, por el simple hecho de que en su vida había un amigo muy
importante llamado Frankie. Le dijo que mantendrían el contacto y que le iría a
ver a sus partidos.
Al final se
despidieron con un caluroso abrazo.
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